"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía" Salmos 42:1

 
 

 



Estudio de
crecimiento para
niños y adolescentes


 

Nuevo Testamento


 

Ultimas Preguntas


 

Nuestro Pan Diario


Emisora Abiding Radio

 

El único camino

No es necesario ser un profundo observador para darnos cuenta que la humanidad se halla en una encrucijada, y frente a ella le es difícil saber que camino tomar. En todos los órdenes de la vida reina la más triste confusión, y lo peor de todo, es que en vez de aclararse el panorama, tiende a convertirse en caos. ¿Qué le sucede al hombre? ¿Cuál es la causa de la situación reinante? ¿Dónde está la falla? Muchas preguntas semejantes se levantan en el corazón del hombre que piensa. La contestación es una sola: hemos perdido el camino. Creímos que el camino de las filosofías nos llevarían a la solución de los grandes problemas; pensábamos que nos salvaría el camino de la cultura o el de la ciencia; o tal vez pensamos que el camino de la religión era el más seguro. Al recorrerlos, fuimos testigos del fracaso mas profundo. Todos estos caminos mencionados tienen su parte de contribución benéfica, pero ninguno ha podido solucionar el problema del mal.

El pecado con sus amargos frutos aumenta cada día, la inmoralidad hace estragos, el vicio consume el cuerpo y destroza la vida, el hogar se está desintegrando, y la juventud es arrastrada hacia un triste destino, sin luz y sin norte. Los gobernantes son incapaces de frenar el mal, siendo ellos mismos presas de ese mal, y la educación y la cultura han resultado diques rotos para detener la avalancha de pasiones incontroladas, y la ciencia con sus adelantos modernos ha fracasado en el sentido de hacer al hombre más bueno y feliz.

Ante tal situación, una luz alumbra en medio de las tinieblas, es la Palabra de Cristo, que resonó hace veinte siglos en un mundo muy parecido al nuestro. Es la palabra que hoy resuena como la única solución, como la gran esperanza: “Dice Jesús: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Estas palabras de Jesús son como un faro radiante en la oscuridad de la noche moral de nuestro mundo, cuyos destellos iluminan la estancia de nuestra alma. Cristo es el único camino que nos lleva al cielo.

La única verdad que nos afirma en el destino eterno, y la única vida que vale la pena vivir, la vida que es impartida por el Espíritu de Dios a los que confían en Cristo. Los que hallan este camino tiene paz para la conciencia y saben que la sangre de Cristo les limpia de todo pecado (1 Juan 1:7), pues para resolver el gran problema del mal inherente del hombre, Cristo obró el supremo sacrificio de la cruz, para abrir por su preciosa sangre un camino nuevo al cielo (Hebreos 10:20).

Las tales personas poseen una verdad que no la venden a ningún precio, y disfrutan de una vida abundante llena de felicidad.

Amigo lector: ¿te encuentras desorientado? ¿Has perdido el camino? ¿No puedes luchar contra el mal que te arrastra cautivo al pecado?

¡Te señalo el único camino para la eterna salvación de tu alma! CRISTO, camino lleno de luz, de gozo y de esperanza. Si entras en este camino, tendrás por compañero al mismo Jesús como tu verdad eterna, y gozarás de vida abundante y feliz.

Hoy frente a la confusión y desorientación reinante, fruto de la desobediencia y rebelión, la invitación de parte de Dios resuena con amorosa gracia diciendo a los hombres: “Así dijo Dios: paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Jeremías 6:16).

Ven a Jesús, pues Él es el Camino. Dicho está por la Palabra de Dios, Jesús redime el  alma, salva al pecador, y le asegura el lugar que El preparó (Juan 14:2).

Bendita Cruz donde el camino empieza
Andad en él por fe, nos dice el Salvador,
Llevad mi yugo, la cruz de cada día,
Descanso tendrá el alma, y eterna salvación.

Tomado de "Publicaciones Cristianas"