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¿Por qué murió Cristo?

La Palabra de Dios no puede ser callada, pero sí oscurecida. Así Satanás, con astucia, intenta tapar la verdad divina con carteles de toda clase, dejando a la gente del mundo confundida.

Nuestra civilización es bombardeada constantemente por atractivos carteles dirigidos desde todas partes. El peregrino desorientado que busca la verdad se siente inútil y extrañamente solo. A menudo, en su desesperación, sigue uno u otro consejo, únicamente para encontrar que esos caminos no le llevan a la felicidad y la paz. Hay camino que al hombre le parece derecho; pero al final es un camino de muerte (Proverbios 14:12).

Jesús vio a los humanos de sus días como ovejas descarriadas sin pastor, y dice la Biblia que "les empezó a enseñar muchas cosas". Él todavía está haciendo esto por medio de la Palabra de Dios, la Biblia. Nos ordenó: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Pero para poder hacerlo tenemos que enseñarles a mirar por encima de todas las enseñanzas humanas, a fin de que ellos puedan ver por sí mismos lo que la Biblia tiene que decirles.

"La ciencia moderna...", "los cultos enseñan...", "su horóscopo indica...", "la razón declara..." También aparece una apelación al sentido común. Y, por supuesto, hay un cartel a favor de las tradiciones humanas de la Iglesia.

Pero ¡lo que la gente necesita realmente en estos días es oír la voz clara de Dios, tal como está en las Escrituras! Jesús habló con autoridad y no como los escribas y fariseos de su tiempo. Él nunca dijo: "Podríamos muy bien suponer..." o "podría ser verdad que..." o "no estoy seguro, pero los últimos informes aparentemente indican que...". Jesús nuestro Señor habló con autoridad divina. Y nosotros debemos hablar en su nombre, con toda la autoridad de su santa Palabra.

El peregrino perdido, como se muestra en la ilustración, lee que el Hijo de Dios murió. ¿Por qué? ¡Alabado sea Dios!, pues el resto del mensaje dice claramente que Él no murió por la verdad, no murió por las enseñanzas o por su causa. Él murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." Juan 3:16

Por Felipe Saint

Tomado de "Dibujos que hablan al corazón" por Felipe Saint. Editorial Clie.
Usado con permiso