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Un mundo que camina hacia su final

“El SEÑOR le cerró la puerta”
(Génesis 7:16).

Noé durante muchos años dio un testimonio con su vida. “Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé” (Génesis 6:9). La vida de sus conciudadanos, que vivían según los deseos del mundo, era  desaprobada por la manera de caminar con el Señor el peregrino Noé. Podemos ver en todo el caminar de su vida que buscaba otro bien, que el que buscaban sus contemporáneos, que solamente vivían para comer, beber y divertirse. 

En relación con esto el Señor Jesús habló de un próximo juicio. “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos” (Mateo 24:38-39). Noé creyó que este justo juicio vendría. Siguió construyendo el arca. Aunque ya habían pasado muchos años. “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).  

Su manera de actuar está llena de la justicia de Dios. A pesar de esto no significa que solo hubiese hablado sobre la ira de Dios. La construcción del arca es a la vez una manifestación de la gracia de Dios. Dios va a exterminar, pero también salvar. El arca es la señal de la salvación. Descubre la compasión de Dios en un mundo lleno de culpa. Y en todos esos años ha predicado al mundo. Pero también para eso hay un final. Y es en el momento que Dios cerró la puerta del arca. “Y el Señor le cerró la puerta”. Entonces se acabó. Entonces la oportunidad de ser salvo pasó, ya que cuando Dios cierra la puerta nadie la puede abrir. Solo queda el juicio y la desesperación, pues la puerta está cerrada.  

El mundo con todos sus atractivos acaba. Esto se cumplió en el mundo antiguo. “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” (2 Pedro 2:5). Esto se cumplirá en el mundo en el que nosotros vivimos ahora. También ahora Dios permite anunciar la justicia y la gracia. También ahora se construye el arca, la iglesia, que Dios reúne del mundo y en la sangre del Cordero de Dios pueden encontrar refugio ante la ira de Dios. Aún la puerta del arca, la iglesia, no está cerrada. Pero enseguida va a cerrarse. 

Y quienes estén fuera, será para siempre; y quienes estén dentro estarán eternamente dentro. Entonces Su pueblo estará dentro: elegido, comprado, llamado, guardado y salvo. Allí Dios será glorificado. El mundo estará fuera: no quisieron que Él fuese rey sobre ellos. “Y También a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí” (Lucas 19:27). ¿Cuál será tu parte? Bienaventurados esos pecadores que son salvos por gracia. Aún no se ha cerrado la puerta... Pero poco falta para que se cumpla el tiempo. Dios cerrará en seguida la puerta. “Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6)

A. Vergunst

"Tomado de "En la Calle Recta"
Año XLIII, Núm. 227, Noviembre - Diciembre 2010
Usado con permiso