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Asaltado y Agradecido

Por Israel Piqueras

Se cuenta, que en cierta ocasión el comentarista Mateo Henry andando por la calle fue asaltado por unos maleantes que pretendían quitarle el dinero, este para evitar mayores problemas le dio todo lo que tenía, y los asaltantes, dados por satisfechos se fueron por donde habían llegado. Ya en su casa, Mateo Henry, como acostumbraba, se sentó a escribir en su diario lo que le había ocurrido aquella tarde y no dudó en escribir cuatro agradecimientos al Señor por aquel altercado con los maleantes.

Primero, dio gracias a Dios porque nunca antes había sido robado. Segundo, agradeció a Dios que no le robaron mucho dinero. Tercero dio gracias porque aunque le robaron la cartera no le quitaron la vida. Cuarto, dio muchas gracias a Dios porque él había sido el asaltado, no el asaltante.

Me impresiona esta historia porque sinceramente no habría sido mi reacción el sentarme y dar gracias a Dios, seguramente hubiera estado todo el día acordándome de esos maleantes y de la jugarreta que me habían hecho. Hubiera deseado que El Señor les castigara por aquello que me habían hecho, o en la cama por la noche estaría pensando lo que tenía que haber hecho en vez de darles la cartera. Pero el señor Mateo Henry nos sorprende dando gracias a Dios por algo que dudo que alguno de nosotros pudiéramos pensar por un momento, que es digno de agradecer a Dios, ¡Al contrario, sería algo por lo que estar enfadados y enojados! Vemos en la actitud de este hombre de Dios, que en su corazón había una actitud de agradecimiento a Dios muy cercana a la que Pablo nos dice que debemos tener. El apóstol es el primero que nos da el ejemplo de lo que es ser agradecidos a Dios cuando en sus escritos lo encontramos mas de veinticinco veces dando gracias a Dios por algo, y no siempre eran cosas buenas. Sabemos algunos de todos los problemas por los que pasó Pablo y siempre le vemos en acción de gracias a Dios. Pablo nos dice que no solamente hay que dar gracias cuando nos pasen cosas buenas sino en todo. Cuando en la primera carta a Timoteo, Pablo está dándonos una serie de ordenanzas incluye que demos "gracias en todo" (1 Timoteo 5:18) Todos sabemos que lo sencillo es ser agradecidos en momentos buenos, es fácil ser agradecido cuando nos dan un buen trozo de tarta de chocolate o alguien hace algo grande por nosotros, pero ¿somos capaces de dar gracias cuando se nos cae el vaso de café que recién nos habíamos servido, o metemos el pie en un charco? Estos casos son absurdos, pero en cosas realmente importantes de la vida ¿podemos agradecer a Dios eso malo que nos pasa? Sabemos que eso es la voluntad de Dios, que estemos agradecidos en todo tiempo y por cada situación, buena o mala (Efesios 5:20) Sabemos también que cualquier cosa que pasa a un hijo de Dios repercute para su bien (Romanos 8:28) porque Dios está en control y nada se escapa de su amorosa mano.

Al final tenemos que aplaudir la actitud de Mateo Henry y darnos cuenta de que esa es la actitud que Dios quiere que tengamos en cada situación de la vida. Seamos agradecidos a Dios porque podemos confiar en que El siempre hace lo mejor para nosotros.

Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Jehová el Señor es mi fortaleza,

El cual hace mis pies como de ciervas,

Y en mis alturas me hace andar.

Habacuc 3:19-17

 

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